James Suckling destaca la capacidad de Imperial para reflejar el carácter de cada añada | CVNE
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Vinos

James Suckling destaca la capacidad de Imperial para reflejar el carácter de cada añada

22 Jul 2026

El senior editor de la publicación americana, Jacobo García Andrade, firma un artículo que incluye una cata vertical de diez cosechas de Imperial Gran Reserva y analiza la evolución de este vino mítico de CVNE desde 2009 hasta 2019.

El senior editor de JamesSuckling.com, Jacobo García Andrade, ha dedicado un extenso reportaje a Imperial Gran Reserva bajo el título Rioja Focus: CVNE’s Imperial Vision, un recorrido por la historia, la evolución y la capacidad de este vino icónico de CVNE para expresar las particularidades de cada cosecha.

Para la elaboración del informe, García Andrade realizó una cata vertical de diez añadas de Imperial Gran Reserva, desde 2009 hasta 2019, con la excepción de la cosecha 2013, año en el que no se elaboró el vino. El objetivo era analizar cómo responde Imperial a las distintas condiciones climáticas y vitícolas de cada vendimia y cómo estas se reflejan en el carácter final del vino.

El crítico señala que «en muchos sentidos, la evolución de Imperial refleja la transformación de Rioja a lo largo del siglo pasado». En el artículo recuerda que la primera añada de Imperial fue la de 1917 y explica que su nombre procede de una botella especial destinada al mercado británico, la conocida como “Imperial Pint”, con 56,8 cl. de capacidad.

El reportaje profundiza también en el origen de las uvas que conforman el coupage de Imperial. Actualmente proceden de tres zonas clave de Rioja Alta: Villalba, cuyos suelos arenosos ricos en caliza aportan tensión y frescura; Torremontalbo, que contribuye con estructura y profundidad gracias a sus suelos arcillosos y aluviales; y Briones, que actúa como punto de equilibrio entre ambos perfiles. Todos los viñedos son propiedad de CVNE, están conducidos en vaso y cuentan con más de 40 años de edad.

En este recorrido por la historia del vino, García Andrade repasa también la evolución de su elaboración. Si en sus orígenes Imperial llegó a someterse a largas crianzas en barricas de roble americano de 400 litros, en ocasiones durante una década, hoy el vino permanece aproximadamente dos años en barrica —un 70 % de roble francés y un 30 % de roble americano, con alrededor de un 10 % de barrica nueva— y completa su crianza con tres años en botella. Asimismo, destaca cómo la composición del vino ha evolucionado con el tiempo hasta situar a la tempranillo como variedad predominante, acompañada de pequeñas proporciones de graciano y mazuelo.

La cata pone de manifiesto la diversidad de expresiones que ofrece Imperial a lo largo de una década marcada tanto por cosechas históricas como por añadas especialmente complejas. Según García Andrade, esta vertical demuestra la certeza con la que Imperial refleja el carácter de cada vendimia.

Entre todas las añadas catadas, el crítico destaca especialmente 2016 y 2018 como sus favoritas, a las que otorga 97 puntos. Sobre ellas señala que representan dos caras distintas de Imperial: una más estructurada y definida y otra más etérea, fresca y perfumada. Sin embargo, ambas comparten una virtud fundamental: pueden disfrutarse en la actualidad, al tiempo que muestran una gran capacidad de guarda, una de las señas de identidad de los grandes riojas clásicos.

 

 

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